Pintura. Psique de MARIO CALVO Aka MARIOROCA


Pintura compartida desde Buenos Aires (ARGENTINA).

Pintura de MARIO CALVO Aka MARIOROCA

MARIO CALVO Aka MARIOROCA

Bio: “Considero a la pintura o el dibujo como un oficio milenario”

“Me dejo llevar por las creaciones ajenas y éstas permanecen de algún modo en mi bagaje mental, cualquier excusa es buena para ponerse a pintar”.

“Me interesa generar espacios con empatía hacia lo realista, afines a este tipo de pintura. Contagiar las ganas de trabajar en esto”.

“Pinto para trabajar. Es bueno trabajar en esto incansablemente. Considero a la pintura o el dibujo como un oficio milenario, que conlleva un entorno, con los miramientos pertinentes de cada mundo. No sabríamos lo que sabemos de los vedas, griegos y de los egipcios de no ser por la calidad de todos los relieves y estatuas que nos dejaron”.

“Lo que me llevó a decidirme definitivamente es el gusto por el oficio. Trabajé como cadete en una empresa agropecuaria, como recepcionista en un gimnasio y en una librería. En todos los trabajos me buscaba el momento libre para abocetar algo. Hoy por suerte estoy enseñando en una escuela orientada artísticamente y también en un taller particular”.

“Estudié Bellas Artes con especialidad en Dibujo en la Escuela Prilidiano Pueyrredón. Luego hice un curso de postgrado en la Cárcova. También tuve talleres con Eduardo Faradje, Alejandro Boim, Alberto Klix y escultura con Genaro De Tommaso. Por un año aprendí del oficio de la fotografía junto a Pedro Roth como asistente de cámara”.

“Me considero afortunado de pintar y poder dedicarme casi tiempo completo a ello. Soy padre de un niño que está por cumplir 4 años y trato de que mi pintura le guste, siempre le pregunto qué le parecen y hasta ahora me dio siempre el OK. Así que creo que voy por buen camino, ja, ja,ja”.


Estilo: “El proceso creativo lo vivo según el día que me toque pasar. No siempre se está en la cresta de la ola, y cuando hay que esperar la ola, hay que juntar paciencia. Entrenarse para caminar por las tinieblas mientras camino por la senda soleada”.

“La composición es totalmente aleatoria, junto dos o tres ideas de mi banco de imágenes y trato de articularlas. Luego dejo que la pintura me diga qué colores poner, hasta dónde trabajar, de acuerdo al clima que va tomando”.

“Lo que más me importa no es la pintura que estoy haciendo en el momento sino el tener las mismas ganas de volver a arrancar desde donde la dejé. Eso es lo que valoro de este oficio, que aunque no tenga un jefe, si uno no es su propio jefe, el mundo se viene abajo. Aprendí que ningún enano va a salir de los floreros y la va a pintar por uno mientras te dormís una siesta!”.

“He tenido la oportunidad de estar en exposiciones colectivas e individuales, de las que me han quedado los volantes y un buen recuerdo. Espero exponer a fines de este año o a principio del año que viene. Estoy en producción para tal fin. Estoy abierto a propuestas”.

“Me considero un granito de arena más en este gran arenal de artistas. Pero tengo mis ambiciones personales como las de ganar el premio Nacional y Municipal. También me gustaría exponer cada dos años y que el arte me lleve por el mundo”.

Pintura de MARIO CALVO Aka MARIOROCA
 Psique: Óleo s tela, 2,08 x 1,09 - 2010/2011

En esta pintura que titularicé Psique trato de representar a Psique, que es la esposa de Eros. El verbo griego ψύχω, psycho, significa «upite frío». A partir de este verbo se forma el sustantivo ψυχή, que alude en un primer momento al soplo, hálito o aliento que exhala al morir el ser humano. Dado que ese aliento permanece en el individuo hasta su muerte, ψυχή pasa a significar la vida. Cuando la psique escapa del cadáver, lleva una existencia autónoma: los griegos la imaginaban como una figura antropomorfa y alada, un doble o eidolon del difunto, que generalmente iba a parar al Hades, donde pervivía de modo sombrío y fantasmal.[cita requerida] .

Psique es la esposa de Eros, el dios del amor hijo de Afrodita. Se casa con él sin saber quién es pero una noche le descubre. Afrodita celosa quiere deshacerse de psique pero finalmente Eros la salva y con el fruto de los dioses la convierte en diosa.

El mito de Eros y Psique:
Iniciado el siglo XXI, la mitología ocupa un lugar preeminente en las ciencias del espíritu y constituye el núcleo fundamental de la historia de las religiones. Ante la crisis de los fundamentos racionalistas en esta era de incertidumbre y cambio, que sirven de coartada a la tecno ciencia reduccionista y mecanicista, la religión manipulada políticamente sin recato, la economía como nueva teología de la crueldad y la política reducida a mera propaganda, el logos, traicionado y cercenado en su médula espiritual, acosado por el nihilismo, busca hoy renovarse en las aguas primigenias del mito y revitalizar así en contacto con el alma su instrumento principal, la imaginación creadora, gracias a la cual se materializa el sentido.

Tomé prestado de un blog (del que anexo su link) el mito en resumen:
En una ciudad de Grecia había un rey y una reina que tenían tres hijas. Las dos primeras eran hermosas. Para ensalzar la belleza de la tercera, llamada Psique, no es posible hallar palabras en el lenguaje humano. Tan hermosa era que sus conciudadanos, y un buen número de extranjeros, acudían a admirarla. Incluso dieron en compararla a la propia Venus, y no advirtieron que, al descuidar los ritos debidos a esta diosa, tal vez estaban atrayendo sobre la bella y bondadosa joven un destino funesto. Venus, la diosa que está en el origen de todos los seres, herida en su orgullo, encargó a su hijo Eros: "Haz que Psique se inflame de amor por el más horrendo de los monstruos" y, dicho esto, se sumergió en el mar con su cortejo de nereides y delfines.

Psique, con el correr del tiempo, fue conociendo el precio amargo de su hermosura. Sus hermanas mayores se habían casado ya, pero nadie se había atrevido a pedir su mano: al fin y al cabo, la admiración es vecina del temor... Sus padres consultaron entonces al oráculo: "A lo más alto contestó la llevarás del monte, donde la desposará un ser ante el que tiembla el mismo Júpiter". El corazón de los reyes se heló, y donde antes hubo loas, todo fueron lágrimas por la suerte fatal de la bella Psique. Ella, sin embargo, avanzó decidida al encuentro de la desdicha.

Sobre un lecho de roca quedó muerta de miedo Psique, en lo alto del monte, mientras el fúnebre cortejo nupcial se retiraba. En estas que se levantó un viento, se la llevó en volandas y la depositó suavemente en una pradera cuajada en flor. Tras el estupor inicial Psique se adormeció. Al despertar, la joven vio junto al prado una fuente, y más allá un palacio. Entró en él y quedó asombrada por la factura del edificio y sus estancias; su asombro creció cuando unas voces angélicas la invitaron a comer de espléndidos platos y a acostarse en un lecho. Cayó entonces la noche, y en la oscuridad sintió Psique un rumor. Pronto supo que su secreto marido se había deslizado junto a ella. La hizo suya, y partió antes del amanecer.

Pasaron los días por la soledad de Psique, y con ellos sus noches de placer. En una ocasión su desconocido marido le advirtió: "Psique, tus hermanas querrán perderte y acabar con nuestra dicha". "Más añoro mucho su compañía dijo ella entre sollozos. Te amo apasionadamente, pero querría ver de nuevo a los de mi sangre". "Sea ", contestó el marido, y al amanecer se escurrió una vez más de entre sus brazos. De día aparecieron junto a palacio sus hermanas y le preguntaron, envidiosas, quién era su rico marido. Ella titubeó, dijo que un apuesto joven que ese día andaba de caza y, para callar su curiosidad, las colmó de joyas. Poco antes de que anocheciera, Psique tranquilizó a sus hermanas y las despidió hasta otra ocasión.

Con el tiempo, y como no podía ser de otra forma, Psique quedó encinta. Pidió entonces a su marido que hiciera llegar a sus hermanas de nuevo, ya que quería compartir con ellas su alegría. Él rezongó pero, tras cruzar parecidas razones, acabó accediendo. Al día siguiente llegaron junto a palacio sus hermanas. Felicitaron a Psique, la llenaron de besos y de nuevo le preguntaron por su marido. "Está de viaje, es un rico mercader, y a pesar de su avanzada edad..." Psique se sonrojó, bajó la cabeza y acabó reconociendo lo poco que conocía de él, aparte de la dulzura de su voz y la humedad de sus besos... "Tiene que ser un monstruo ", dijeron ellas, aparentemente horrorizadas, "la serpiente de la que nos han hablado. Has de hacer, Psique, lo que te digamos o acabará por devorarte". Y la ingenua Psique asintió.

Cuando esté dormido, dijeron las hermanas, coge una lámpara y este cuchillo y córtale la cabeza". Enseguida partieron, y dejaron sumida a Psique en un mar de turbaciones. Pero cayó la noche, llegó con ella el amor que acostumbraba y, tras el amor, el sueño. La curiosidad y el miedo tiraban de Psique, que se revolvía entre las sábanas. Decidida a enfrentar al destino, sacó por fin de bajo la cama el cuchillo y una lámpara de aceite. La encendió y la acercó despacio al rostro de su amor dormido. Era... el propio dios Cupido, joven y esplendoroso: unos mechones dorados acariciaban sus mejillas, en el suelo el carcaj con sus flechas. La propia lámpara se avivó de admiración; la lámpara, sí, y una gota encendida de su aceite cayó sobre el hombro del dios, que despertó sobresaltado.

Al ver traicionada su confianza, Cupido se arrancó de los brazos de su amada y se alejó mudo y pesaroso. En la distancia se volvió y dijo a Psique: "Llora, sí. Yo desobedecí a mi madre Venus desposándote. Me ordenó que te venciera de amor por el más miserable de los hombres, y aquí me ves. No pude yo resistirme a tu hermosura. Y te amé... Que te amé, tú lo sabes. Ahora el castigo a tu traición será perderme". Y dicho esto se fue. Quedó Psique desolada y se dedicó a vagar por el mundo buscando recuperar, inútilmente, el favor de los dioses: la cólera de Venus la perseguía. La diosa finalmente dio con ella, menospreció el embarazo de la joven, le dio unos cuantos sopapos y la encerró con sus sirvientas Soledad y Tristeza.

El caso es que Venus decidió someter a Psique a varias pruebas, convencida de que no podría superarlas; mas acudieron en ayuda de la joven las compasivas hormigas, las cañas de los ríos y las aves del cielo. La última prueba, en cambio, fue la más terrible: Psique bajó a los infiernos en busca de una cajita que contenía hermosura divina. En el camino de regreso, sin embargo, quiso ella misma ponerse un poco y, al abrir la caja, un sueño insoportable se abatió sobre ella. Y habría muerto, de no ser porque Cupido, su loco enamorado, acudió a despertarla: "Lleva rápidamente la cajita a mi madre, que yo intentaré arreglarlo todo" dijo, y se fue volando. En la morada de los dioses, a petición de Cupido, Zeus determinó que los amantes podían vivir juntos. Así que Hermes raptó a Psique y la llevó al cielo, donde se hizo inmortal. Y fueron juntos felices Eros y Psique y a su debido tiempo tuvieron una niña a la que en la tierra llamamos Voluptuosidad.


Según la historia, inmortalizada por Apuleyo en su Metamorfosis (El Asno de Oro), Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas, hijas de un rey de Anatolia. Afrodita, celosa de su belleza, envió a su hijo Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha de oro oxidado, que la haría enamorarse del hombre más horrible y ruin que encontrase. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar; cuando Psique se durmió, se la llevó volando hasta su palacio.

Para evitar la ira de su madre, una vez que tiene a Psique en su palacio, Eros se presenta siempre de noche, en la oscuridad, y prohíbe a Psique cualquier indagación sobre su identidad. Cada noche, en la oscuridad, se amaban. Una noche, Psique le contó a su amado que echaba de menos a sus hermanas y quería verlas. Eros aceptó, pero también le advirtió que sus hermanas querrían acabar con su dicha. A la mañana siguiente, Psique estuvo con sus hermanas, que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Psique, incapaz de explicarles cómo era su marido, puesto que no le había visto, titubeó y les contó que era un joven que estaba de caza, pero acabó confesando la verdad: que realmente no sabía quién era. Así, las hermanas de Psique la convencieron para que en mitad de la noche encendiera una lámpara y observara a su amado, asegurándole que sólo un monstruo querría ocultar su verdadera apariencia. Psique les hace caso y enciende una lámpara para ver a su marido. Una gota de aceite hirviendo (de la que Apuleyo hace un tópico medieval: stilla olei ardentis) cae sobre la cara de Eros dormido, que despierta y abandona, decepcionado, a su amante.

Cuando Psique se da cuenta de lo que ha hecho, ruega a Afrodita que le devuelva el amor de Eros, pero la diosa, rencorosa, le ordena realizar cuatro tareas, casi imposibles para un mortal, antes de recuperar a su amante divino. Como cuarto trabajo, Afrodita afirmó que el estrés de cuidar a su hijo, deprimido y enfermo como resultado de la infidelidad de Psique, había provocado que perdiese parte de su belleza. Psique tenía que ir al Hades y pedir a Perséfone, la reina del inframundo, un poco de su belleza que Psique guardaría en una caja negra que Afrodita le dio. Psique fue a una torre, decidiendo que el camino más corto al inframundo sería la muerte. Una voz la detuvo en el último momento y le indicó una ruta que le permitiría entrar y regresar aún con vida, además de decirle cómo pasar al perro Cerbero, Caronte y los otros peligros de dicha ruta. Psique apaciguó a Cerbero con un pastel de cebada y pagó a Caronte un óbolo para que le llevase al Hades. En el camino, vio manos que salían del agua. Una voz le dijo que les tirase un pastel de cebada, pero ella rehusó. Una vez allí, Perséfone dijo que estaría encantada de hacerle el favor a Afrodita. Una vez más pagó a Caronte y le dio el otro pastel a Cerbero para volver.

Psique abandonó el inframundo y decidió abrir la caja y tomar un poco de la belleza para sí misma, pensando que si hacia esto Eros le amaría con toda seguridad. Dentro estaba un «sueño estigio» que la sorprendió. Eros, que la había perdonado, voló hasta su cuerpo y limpió el sueño de sus ojos, suplicando entonces a Zeus y Afrodita su permiso para casarse con Psique. Éstos accedieron y Zeus hizo inmortal a Psique. Afrodita bailó en la boda de Eros y Psique, y el hijo que éstos tuvieron se llamó Placer o (en la mitología romana) Voluptas

Etimología de la palabra psyché
El verbo griego ψύχω, psycho, significa «soplar». A partir de este verbo se forma el sustantivo ψυχή, que alude en un primer momento al soplo, hálito o aliento que exhala al morir el ser humano. Dado que ese aliento permanece en el individuo hasta su muerte, ψυχή pasa a significar la vida. Cuando la psique escapa del cadáver, lleva una existencia autónoma: los griegos la imaginaban como una figura antropomorfa y alada, un doble o eidolon del difunto, que generalmente iba a parar al Hades, donde pervivía de modo sombrío y fantasmal. Según cuenta muchas veces Homero, la psyché sale volando de la boca del que muere como si fuera una mariposa (que en griego se escribe también psyché); razón por la cual algunas personas ven en la mariposa un psicopompo.



Otras pinturas de MARIO CALVO Aka MARIOROCA
Pintura de MARIO CALVO Aka MARIOROCA
Pintura de MARIO CALVO Aka MARIOROCA
Pintura de MARIO CALVO Aka MARIOROCA
Pintura de MARIO CALVO Aka MARIOROCA
Pintura de MARIO CALVO Aka MARIOROCA
Pintura de MARIO CALVO Aka MARIOROCA
Pintura de MARIO CALVO Aka MARIOROCA
Pintura de MARIO CALVO Aka MARIOROCA
Si deseas enviar un trabajo de ilustración, fotografía, caricatura o animación, puedes hacerlo por medio de nuestro buzón (aquí).
Con tecnología de Blogger.